Platos Calientes sin Pensarlo Demasiado

Platos Calientes sin Pensarlo Demasiado

Santiago Sahli / Chef Sansabor

Por mucho hambre que exista en el ambiente, muchas veces el buen ánimo de los comensales puede demorar la sentada en la mesa, mientras que la comida –servida a veces con tanta dedicación– va perdiendo su acogedora calidez. Combate ese plato frío indeseado con unos simples pasos que requieren cero esfuerzo mental.

Cuando cocines pasta o cualquier preparación que use agua hirviendo, como unas papas por ejemplo, bota el agua de la cocción directamente en los boles o platos hondos que vayas a usar, y los dejas reposar ahí mientras le das los últimos toques a la receta. Sin que pase demasiado rato, bota el agua justo antes de servir, secándolos un poco con papel de cocina.

Si tu plato estrella para la ocasión es al horno, tienes otra opción: una vez que esté listo, apágalo, ábrelo y déjalo ventilar por 1 minuto, dejando la preparación dentro. Mete los platos en el espacio que esté disponible y déjalos dentro por alrededor de 5 minutos, cuidando de dejar la puerta del horno entreabierta. Al retirarlos del horno, no olvides tomarlos con guantes para no quemarte.

Con cualquiera de estas técnicas estas evitando que el calor de tu receta favorita sea absorbido por el frío plato que la sostiene.


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